Capítulo cinco, día cinco: ¿El presidente de los pobres?

Era niño, pero lo recuerdo, mi padre fue trasladado a Tumbes para cumplir sus labores como miembro de las fuerzas armadas. Vivíamos en un pequeño pueblo alejado de la ciudad llamado “La Cruz”, teníamos una casa decente y vivíamos bien en comparación a nuestros vecinos, en su mayoría sustentados económicamente por la pesca. Sin embargo, cuando esta no se encontraba en temporada, el dinero escaseaba y eso no era algo que los preocupaba. Por aquella época, en mi rural barrio fueron implementados muchos programas sociales que regalaban – literalmente- a manos llenas: víveres, ropa, medicina y en el mejor de los casos, trabajos estables. Eran otros tiempos, era el gobierno de A. Fujimori, el presidente de “los pobres”, quien tras esta estrategia barata estaba tratando de comprar el voto cándido para una eventual reelección.

Hoy mucha gente como aquellos vecinos de mi infancia son la contraparte de toda la oposición sobre el indulto; gente que estaba acostumbrada a recibir el pescado y no necesariamente a pescar para conseguirlo. Gente, que por aquellos tiempos eran lectores asiduos de diarios chicha donde se decía, por su puesto, la gran mentira que hoy se atreven a mencionar: “El chino acabó con el terrorismo y se merece estar en libertad por eso”.

Hoy ya no se que pensar al respecto de todo esto. Día tras día, solo vemos con más claridad la inmoral jugada que se llevo acabo para que nuestro inepto presidente mantenga su corona. Me apena nuestra realidad y aunque no necesariamente es una crisis política, pienso que es una bomba de tiempo que espero no estalle. El presidente de los pobres salió de su privilegiado “encierro” a una mansión en La Molina con un alquiler aproximado de 16mil soles, pagado por “amigos” supuestamente; lo satírico de todo esto es que los “amiwis” del dictador somos tu y yo que nos rajamos a diario para dar impuestos que ahora pagan su restablecida pensión de expresidente. No se donde irá a terminar esto, todos los que apoyamos esta falta contra la memoria de aquellos inocentes en la “guerra” que se libró gracias a este demagogo, esperamos que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) falle a favor de todo juicio sensato y regresen al genocida intelectual a donde se encontraba, que por cierto no era nada lamentable ni mucho menos “inhumano”.

Esta mañana, también, Marcos Sifuentes publicó su columna semanal en El Comercio que llevaba por título: “El gabinete de la recon…” y si pues, es lo que está pasando aquí, una completa tontería mal armada, que en “peruanés” se define como una buena “concha”.

Atte,

James Noria.

 

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